Os pongo este video que me encanta y la canción mas aun
Single Lady (Dama soltera) fue proclamada este domingo vídeo del año en la 26 edición de los galardones MTV Vídeo, en una noche dominada por las mujeres, especialmente por su intérprete, Beyoncé, y Lady Gaga, que empataron con tres premios, así como por Madonna y Janet Jackson, que homenajearon al fallecido “rey del pop”.
Beyoncé se hizo con tres “Moonmen” -las figuras de astronautas con que se galardona a los premiados-, ya que también recibió los de mejor coreografía y edición, todos con su Single Lady.
Los mismos premios logró Lady Gaga, que, como Beyoncé, contaban con nueve nominaciones y que finalmente recibió los de artista revelación con Poker Face, y mejor dirección artística y efectos especiales con Paparazzi.
Beyoncé subió al escenario a recoger uno de sus premios e hizo subir al escenario a Swift y le cedió el turnoLa joven Taylor Swift, quien a sus 19 años acudió a la gala en un carruaje de cuento de hadas, ganó el “Moonman” al mejor vídeo femenino con You belong with me. Al recibir el galardón tuvo que aguantar que Kanye West interrumpiera sus palabras de agradecimiento para decirle que el premio lo merecía más Beyoncé, lo que le reportó abucheos desde el auditorio.
Cuando una elegantísima -en todos los sentidos- Beyoncé subió al escenario a recoger uno de sus premios hizo subir al escenario a Swift y le cedió el turno para que pudiera completar sus agradecimientos.
“Recuerdo cuando tenía 17 años, subí para recoger mi primer premio MTV con Destiny’s Child y fue uno de los momentos más emocionantes de mi vida. Así que me gustaría que viniera Taylor y que tuviera su momento”, dijo Beyoncé.
Tras dos años de ausencia, la gala volvió este año a Nueva York, donde con esta ya se han celebrado 14 ceremonias, y donde se notó la ausencia de Britney Spears, que por estar de gira no pudo recoger el premio al mejor vídeo pop con Womanizer.
Pink, que apareció por la Sexta Avenida en un camión de bomberos, para luego actuar en la gala encaramada a un trapecioJunto a las mujeres protagonistas de una gala presentada por segundo año por el cómico inglés Russell Brand, también se encaramó Green Day, la banda ganadora del mejor vídeo de rock, mejor cinematografía y mejor dirección con 21 Guns.
Una de las llegadas al Radio City Music Hall de Nueva York más llamativas fue la de Pink, que apareció por la Sexta Avenida en un camión de bomberos, para luego actuar en la gala encaramada a un trapecio.
Sin embargo, la llegada más exhuberante fue la de Lady Gaga, que se presentó vestida de Goltier, casi oculta por un máscara veneciana y un aparatoso sombrero, y acompañada de la rana Gustavo (Kermit).
Jennifer López concedió a Eminem el premio al mejor vídeo de hip-hop, que dedicó a Joseph Kahn, director de su clip We Made You. También fueron galardonados Beastie Boys, al considerarse que su vídeo Sabotage tenía que haber ganado algún “Moonmen”, y Matt And Kim por Lessons Learned como el clip más rompedor.
Robert Pattinson, Kristen Stewart y Taylor Lautner, los adolescentes “vampiros” protagonistas de Twilight, entusiasmaron a los más jóvenes al subirse al escenario para presentar un avance de New Moon, la segunda parte de la saga.
Homenaje a Michael Jackson 
En una noche en la que también se recordó DJ A.M., fallecido el 28 de agosto en Nueva York, el momento más emotivo fue cuando al comienzo cuando Madonna apareció en el escenario para llamar “héroe” al Michael Jackson, establecer paralelismos entre la vida de ambos y ensalzar su lado más humano.
Minutos después tomó el relevo Janet Jackson, quien, con su padre Joe y su hermano Jermaine en el escenario, bailó al ritmo de las canciones de su hermano, fallecido el pasado 25 de junio.
La noche estuvo plagada de recuerdos hacia la estrella del pop e incluso se mostraron por primera vez fragmentos de This is it, un documental que incluyen imágenes de los preparativos de los conciertos que Jackson pensaba ofrecer en Londres.
El grupo Vetusta Morla en una imagen promocional. (Imagen: HEINEKENPRO.COM)
Han tenido que esperar dos semanas para desbancar a unos primerizos Shap del primer puesto de nuestro listado musical, pero al final lo han logrado: los madrileños Vetusta Morla, convertidos en el grupo revelación de 2008 y nombre obligado en el cartel de prácticamente todos los festivales celebrados este verano en España, se han encaramado con su tema ‘Valiente’ a lo más alto del Top20.
Desde allí, Vetusta sigue estirando el gran éxito que les reportó su álbum Un día en el mundo, riéndose de aquellos que les acusaron de “demasiado arriesgados” o “demasiado mainstream” en sus inicios y produciendo temas insólitamente pegadizos y bien facturados.
Por detrás, Shap -el grupo formado por Ángel Celada, Pau Chafer y Sarah Rope y ganadores del Top20 de las dos últimas semanas- han tenido que hacer equilibrios para mantenerse en un digno segundo puesto. En el tercer lugar, el pop suave y luminoso de Días de Incienso y su canción Líneas de celuloide en el mar anda pisándole los talones.
Abandonan la lista…
Esta semana seis artistas han tenido que abandonar la lista, pero no todos por las mismas razones. Mientras que Placebo y su tema For what it’s worth lo han hecho por haber permanecido más de seis semanas en nuestro ranking, Pete Yorn & Scarlett Johansson, Los Delinqüentes, Vanesa Martín, Seguridad Social y Acqua Toffana tendrán que dejarnos por ser los menos votados entre los usuarios de 20minutos.es.
Escuchar emisora de Fito & Fitipaldis
“¿Estrella del rock? ¡Qué coño estrella del rock!” Fito Cabrales se desliga, entre humo y risas, de un apelativo que no va con él. Porque, en las distancias cortas, este pequeño bilbaíno es exactamente lo que aparenta: un tipo corriente, cercano y con ese punto macarra tan entrañable. Todo Fito.
¿Qué van a encontrar los fans en el nuevo disco?
Lo único que trato es de que encuentren canciones, que creo que no es poco. No intento dirigir a nadie ni ofrezco verdades absolutas. Simplemente hago rock, hago canciones y espero que hagan sentir bien a la gente, o mal. Cuando compro un disco sólo le pido que las canciones se cuelen por aquí dentro y me hagan sentir cosas.
De no ser músico me gustaría haber sido Valentino Rossi¿Qué pasará antes de que cuente diez?
¡Que me acabaré el cigarro! (lo apaga y ríe). El título del disco no tiene demasiada trascendencia. A la hora de poner nombre a un álbum rebusco entre las letras hasta dar con una frase que me parezca interesante. Ésta tiene significado en el contexto de la canción: habla de no perder el tiempo, de aprovecharlo.
¿Dónde busca Fito la inspiración a la hora de escribir?
Cada vez me doy más cuenta de que simplemente es una cuestión de trabajo. Si le dedicas 200 horas a una canción te saldrá mejor que si le dedicas 100. Si alguien tiene facilidad para hacer algo es porque no ha dejado de hacerlo nunca. La música no tiene otro secreto. De no haber sido músico le hubiera gustado ser…
Una cosa es lo que hubiera sido: está claro que sería camarero. Pero de gustarme… me gustaría haber sido Valentino Rossi (risas).
¿Qué queda de aquel chaval de barrio que era Fito hace 20 años?
Del chaval queda poco, porque vamos pa’ viejos (risas). Pero el barrio marca. Queda toda una forma de ver la vida. La gente de barrio tiene unos valores, una forma de entender la vida y a la gente, y eso ya no se pierde, aunque vivas en un pueblo o en una gran ciudad.
A mí me dan miedo las armas, no me dan miedo las drogasAhora está limpio. ¿Qué han significado las drogas en su vida?
¡Eso de que estoy limpio lo dices tú! (carcajada). No, no, es verdad. Pero no me gustan los talibanes. No me gusta la gente que deja de fumar y le molesta el humo. Todo en la vida te lleva a algún sitio. No quiero decir que las drogas sean un camino a seguir, ni me gustaría que la gente lo interpretara de esa forma, pero no me voy a poner en contra de las drogas. A mí me dan miedo las armas, no me dan miedo las drogas. Es una parte de la vida que viví y me llevó a otra parte.
Cuando uno llega a un determinado número de discos, o a una determinada edad, el término madurez suele aparecer en las entrevistas. ¿Cree que es apropiado para definir este momento de su carrera?
¿Madurez? ¡Nooo! (Risas). No, es verdad que hay ciertas cosas que sí maduran. Pero en el fondo sigues haciendo cosas mal, cometiendo los mismos errores que pensaste que nunca repetirías. Esas cosas. El estar muchos años haciendo cosas te da una madurez, pero nunca la suficiente.
Hace tiempo que no pisa los escenarios. ¿Hay mono?
Sí. Realmente, la recompensa de todo esto es la gira. Cuando uno se hace músico, su sueño es tocar. Nadie se hace músico para hacer entrevistas. Ni siquiera piensa en grabar un disco. Bueno, hoy en día quizás un poco, porque te puedes montar un estudio casero, pero cuando yo empecé no era así.
¿Alguna vez llegó a imaginar este éxito?
No se puede soñar con lo que no se conoce. Cuando empezamos con Platero éramos cuatro amigos que queríamos tocar. Nada más. Si se hubiera acabado ahí, ya hubiera estado bien. De repente hicimos ocho discos, doce giras, empezamos a vivir de ello… Cuando empecé con FItipaldis, igual: empiezas a tocar en bares y eres feliz. Pero como el éxito llegó poquito a poco, lo vas asimilando. Hay grupos que arrasan con un primer disco, lo que viene a ser como si el primer coche que tienes en tu vida es un Porsche GT. Es de puta madre, es la hostia, pero no lo valoras. Y hay que saber lo que hay hasta llegar ahí. Cuando subo a un escenario y hay diez mil tíos viéndome, sé que no es lo normal. Sé que el rock and roll es otra cosa: garitos pequeños –que los conozco todos–, furgoneta, hacer cuentas para ver si no pierdes pasta…
Para mí, Platero y Tú es algo como de hace 500 años¿Añora algo de su época con Platero y Tú?
¡El pelo! (carcajada). No, ni tan siquiera eso. Para mí es algo como de hace 500 años. Pero es una alegría saber que hay gente que sigue escuchando aquellos discos. Cuando te viene un chaval de 18 años y te dice que le encanta Platero me mola un montón, porque es como si la banda aún siguiera viva. Es curioso, porque ninguno de los miembros de Platero sentimos nunca que fuéramos demasiado importantes. El tiempo distorsiona las cosas y las llena de carga nostálgica.
¿Cómo ve el negocio musical de cara al futuro?
Está claro que el CD se va a ir a tomar por culo. ¿Cuál va a ser el soporte?, ¿un archivo? No lo sé. Eso me la pela. Todos los cambios nos dan miedo, y éste no tiene por qué ser necesariamente malo. Que desapareciera la industria discográfica tal y como yo la conozco me daría pena, porque yo tengo la costumbre de ir a tiendas, comprar discos o simplemente mirarlos. Pero si te pones a pensarlo fríamente… como si desaparecen los discos. Como si no hay. Hace 200 años no había ni Internet, ni CD, ni vinilos ni singles. Había bandas que tocaban. La música no necesita a la industria discográfica. La música es música y sólo necesita músicos.
¿Qué tal compagina la paternidad con la música?
Bueno, tampoco tiene nada de especial. Si fuera marinero también vería menos a mis chavales. Es verdad que a veces es duro, pero están acostumbrados desde siempre. Y además, según se van haciendo mayores, eres tú el que tiene más necesidad de verlos que ellos a ti, que están con sus amigos (risas).
Diga la verdad, ¿cuántas boinas tiene?
¡No tantas! De hecho tengo muy pocas. Tengo seis.
BIO. Adolfo Cabrales nació el 6 de octubre de 1966 en el barrio bilbaíno de Zabala. De joven trabajó de camarero en un prostíbulo del que su padre era jefe. En 1989 formó con un grupo de amigos Platero y Tú, con quienes publicó ocho discos. En 1998 montó Fito y Fitipaldis, con la idea inicial de grabar una serie de canciones acústicas.
OPINIÓN
Fito tiene ganado el cielo
Mirentxu Mariño
No era esperable, y así ha sido. Fito Cabrales y sus Fitipaldis no han inventado la penicilina en Antes de que cuente diez, pero sí demuestran, una vez más, que tienen precisión quirúrgica en esto del rock.
El álbum sigue la actual y más asequible línea del músico bilbaíno, aunque con ramas que apuntan hacia lugares interesantes, como el sonido Dire Straits en Me acordé de ti o el toque (¿y hasta la voz?) M-Clan en Tarde o Temprano.
Es un trabajo corto: sólo cuenta ocho canciones nuevas, una versión –Todo a cien– y un agradable cierre instrumental. Sabe a muy poco, a pesar de sus elaboradísimos títulos –Catorce vidas son dos gatos– y de un buen blues como Que me arrastre el viento, de lo mejorcito junto a Qué necesario es el rock&roll.
Puede presumirse, además, que la segunda mitad del disco –a partir del sexto corte– será algo más apreciada que la primera por el incondicional, sencillo homólogo incluido. Fito ya tiene ganado el cielo, dejemos que se divierta.